Una paseo por la música tradicional valenciana

Un paseo por la música tradicional valenciana

Texto elaborado para unas jornadas sobre música tradicional valenciana impartidas junto a Empar Doménech y Xelo Rodríguez.

Imagínate que estás sentado en una mecedora, en verano, mirando al cielo al frescor de la noche después de un día de bochorno. Cada uno de esos puntos que se ven, si tienes la suerte de estar en un lugar donde la contaminación lumínica te deja, es una canción (porque tenemos tantas como estrellas en el firmamento): unas más cerca, otras más lejos; unas agrupadas en torno a un campo gravitatorio, otras deambulando sin rumbo fijo; de unas sabemos cómo se llaman y cuál es su origen, de otras no sabemos absolutamente nada; algunas resplandecen en su sitio, otras están tan escondidas que sólo unos pocos conocen su existencia...
Pero, ¿qué dices? Que no sabes de qué estamos hablando. Pues si pones un poco (o un mucho) de imaginación te contaremos la leyenda de cómo se formó el universo de la música tradicional valenciana.

En un principio, el big bang: una gran fuente de energía concentrada en la cual nos encontramos una nebulosa formada por tres sistemas musicales (tal como dice Miquel Gil*), que conviven y la mezcla de los cuales irá dando paso a formas, estructuras, ritmos, géneros, texturas, sintaxis musicales y otras concreciones. Cada una de las culturas que ha pasado por nuestro territorio ha ido dejando su polvo cósmico, su particular modo de entender y vivir la música, y su encuentro irá dando paso a diferentes formaciones cósmicas que iremos encontrando.

Formación de las primeras galaxias: seguidilla y fandango. Una estructura rítmica -seguidilla- y una estructura armónica -fandango- (pero hay que remarcar que no podemos hablar propiamente de armonía hasta el establecimiento del sistema temperado en el barroco, con el progresivo abandono de los “modos” medievales y el establecimiento de la tonalidad). También hay que añadir que sobre lo que es un fandango se pueden decir muchas cosas, frecuentemente diferentes entre ellas y que nos dificulta en ocasiones poder conceptualizar unívocamente esta palabra (ver Fermín Pardo yJosé Ángel Jesús-María: La música popular en la tradició valenciana. Ed. Institut Valencià de la Música.). Nosotros la entenderemos como una estructura armónica en la cual hay unas partes diferenciadas: una primera que tiene un cierto carácter modal y que habitualmente es instrumental como introducción, la segunda en la cual se “tonaliza” la tercera en la cual se vuelve al modo del inicio; la segunda y tercera parte habitualmente son cantadas.

En nuestro sistema solar nos encontramos, como consecuencia de la solidificación provocada por el encuentro entre la seguidilla y el fandango, el bolero, que ralentizará la velocidad original de la “madre seguidilla” y tomará del “padre fandango” la estructura armónica.

Posteriormente nos encontraremos con una “simplificación” tanto a nivel rítmico como armónico, provocada seguramente por la caída de un enorme meteorito que casi acaba con las anteriores formas de vida, pro que nace a partir de éstas: la jota, un planeta de grandes dimensiones que se puede ver desde todos los observatorios existentes. Afortunadamente la vida se abre paso en circunstancia adversas adaptándose al momento sin llegar a extinguirse.

De una dimensión menor, pero no por eso menos importante, nos encontramos otros planetas, que seguramente habían estado allí desde el principio pero habían transitado por órbitas no visibles a golpe de vista, un poco más alejadas a veces y otras más cercanas (aún no se disponía de instrumentos para situarlos con precisión). Nos referimos a los romances, los cantos libres, sin acompañamiento, y a otras asociadas a actividades cotidianas (nanas, cantos de ronda, cantos de trabajo, etc), así como a cantos “estacionales” (canciones de pascua, villancicos, cantos y danzas asociados a fechas determinadas, juegos infantiles, música religiosa, etc) y muchos más.

Posteriormente, cuando las esferas celestes habían conseguido una cierta estabilidad gravitatoria que permitía creer que siempre había sido así, sucedió una lluvia de asteroides. Eran cosas “venidas de fuera”, algunas de las cuales se quedaron, echaron raíces entre nosotros, se produjeron injertos con las que ya había y pasaron a formar parte de nuestro planeta; mientra que otras se quedaron dando vueltas como satélites de modo que, siendo como es que se conocen, no han llegado a fusionarse entre nosotros y formar parte de nuestro patrimonio autóctono.
De entre los asteroides que cayeron de territorios vecinos y acabaron compartiéndose y haciéndolos nuestros encontramos: el vals, la mazurca, el scotish, la polca, etc. Algunos se quedaron dentro de nuestro campo gravitatorio pero su integración fue de manera diferente a la tradicional:el tango, son cubano, cumbias, merengue, salsa, fox-trot, charleston, y una lista casi inacabable.

Y aún hay más: habaneras, pasodobles, albaes, cant d'estil (ú, ú i dos, ú i dotze, riberenques...); intercambios culturales por los temporeros que iban y venían en tiempo de recolección: granadinas, malagueñas; riberencas y un largo etc.

Todo esto fue escribiendo la historia de nuestra música tradicional haciendo un poutpourri de cultura popular aliñado con las diferentes variantes de unos y otros, producto del intercambio que se producía en una sociedad principalmente rural a través de la transmisión oral.

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Si miras una noche estrellada impresiona la cantidad, variedad, inmensidad del extenso universo; y cuando te asomas por la ventanita de la música tradicional valenciana impresiona la cantidad, variedad, riqueza e inmensidad de nuestro patrimonio musical del cual vamos a compartir con vosotros una pequeña muestra esperando que vayáis después a buscar un telescopio con más potencia que el nuestro para seguir descubriendo las maravillosas sorpresas que aún nos tiene preparadas nuestro patrimonio musical, construido a partir de un “código” que ha ido formándose a lo largo de los siglos con las aportaciones de cada una de las culturas y sus diferentes manifestaciones que han ido pasando y los posos que han ido dejando.

Estoy mirando al cielo: una estrella fugaz. ¿Qué canción será?

(*)
A.- Sistema cerrado, hijo de trobadores y romanceros, contadores de historias, como el “lied”, la canción.
B.- Sistema abierto, hijo de Al Andalus, estructuras armónicas i/o rítmicas fijas, tonales y modales, caminos propicios a la improvisación por cuartetas. Como el flamenco.
C.- Sistema modal, restos de sonidos orientales que aún resuenan por las montañas.
Miquel Gil en el llibre Canta, toca i balla que el món encara no s'acaba, de David Reig. Ed. Omnesbands

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David Reig Delhom

David Reig Delhom

1’80 de altura; calzo un 44; camiseta talla XL; unos 85 kgs. En función de la temporada; llevo gafas y el pelo largo. Además doy clases de música en secundaria desde hace 24 años, los últimos 19 en el IES Sanchis Guarner de Silla (València), donde dirijo un coro; participamos en el proyecto Com Sona l’ESO y muchas más actividades que realizamos desde el instituto; también soy socio de AULODIA, la asociación de profesores de música de primaria y secundaria de València; y estoy empeñado en difundir nuestra música tradicional porque creo, como muchas otras personas, que disponemos de un patrimonio musical y cultural inmenso, grandioso, colosal, extraordinario y casi infinito tanto en calidad como en cantidad. Por eso se me ocurrió la realización del proyecto Canta, toca i balla.

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